Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris opinión. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris opinión. Mostrar tots els missatges

divendres, 13 de març del 2015

Publicar o morir. Publicar y matar (la ciencia)

Atención: Este post está en clave de humor y utiliza mucho la reducción al absurdo y la ironía, no afiles las zarpas si hay cosas inexactas: se admiten correcciones, matizaciones y rapapolvos varios.

Richard B. Primack es el editor jefe de la revista Biological Conservation, una de las revistas Top-guays del sector. Hoy ha estado  en la Universidad de Lund invitado para dar una charla a estudiantes, doctorandos y profesores y cualquiera interesado sobre los dos and don'ts para publicar en una revista del Top. Para que nos entendamos, una charla sobre qué investigar para que una revista del Top admita publicar tu investigación.

El sencillísimo camino para que un científico publique 
Para entender porqué esto es importante, cabe destacar que en ciencia, si no publicas, no eres nadie. Todo tu trabajo se va a juzgar por el número y la "calidad" de tus publicaciones; Publish or perish (Publica o muere). He puesto calidad entre comillas porque la forma en que se mide esta calidad se basa en qué tipo de revistas estás publicando. El supuesto es que las revistas del top tienen unos criterios elevados de calidad, por lo tanto si consigues que publiquen tu trabajo en una de esas revistas eres la pera limonera. Si no, no te comes un colín. Pero también afecta el campo en el que investigas (si atrae más interés o no), y el tema que estés estudiando. Y ahí es dónde esta el meollo del asunto.

He de decir que no estaba nada de acuerdo con el modelo de ciencia que se ha presentado en la charla. Heme aquí, planteando el debate, que seguro que alguien ya ha planteado antes que yo. Por supuesto, el hombre ha cumplido su objetivo en la charla que era  detallar de manera sencilla ciertos consejos a tener en cuenta si quieres publicar en revistas como la suya (y todo científico quiere publicar en revistas así). El problema ha sido cómo chocan esos consejos con para qué sirve la ciencia. Especialmente un sector tan sensible como la conservación. Algunos de los consejos de marras:

- Estudia un bicho que le interese a todo el mundo. Estudia osos polares y no un gusano procordado que eso la gente no sabe ni lo que es! El problema que presenta esto, es que la mayoría de gente acabará estudiando osos polares y nos quedaremos sin saber lo que les pasa a los gusanos procordados. Esto no es una pena si estos bichejos son tan anodinos como parecen, pero si no los estudias ¿cómo lo sabes?  ¿Cómo sabes si se están extinguiendo?¿Cómo sabes si cumplen una función crucial que provocará que si disminuyen el ecosistema colapse y perdamos otras muchas especies?¿ Cómo sabes si no producen una sustancia química que aún no conocemos que pueda acabar con las guerras y el hambre en el mundo? El ejemplo más claro de esto es quién estudió la insignificante bacteria Termus aquaticus,  cuyo mayor interés es que le gustan los baños calentitos (aprox 50-80 ºC), que no es poco. Gracias al estudio de esta bacteria se desarrolló una técnica que se usa hoy en día en cualquier laboratorio, la PCR, y que permite entre otras cosas las pruebas genéticas de paternidad y los análisis de ADN en crímenes. Pero seguramente el descubrimiento de esa bacteria no sería publicado en una revista Top, así que estaríamos relegando a su descubridor a tener una carrera menos exitosa que sus compañeros que estén estudiando la salmonella (uis, que miedete da). Es la eterna lucha también de la investigación básica (aquella de la que no vemos cómo aplicarla, aún).

Un procordado hemicordado; ahora que es conocido ya podemos estudiarlo

- Si no quieres estudiar osos polares, investiga algo que tenga un interés económico, por ejemplo una plaga o una planta que sea cultivable. Quizá lo que estudies lo puedas aplicar al resto de las especies y, si no, mala suerte. Si no lo es, tendrás que averiguarlo sobre la marcha, porque no hay estudios publicados de ese mismo tema estudiado en otras especies menos conocidas. Así que tendrás que poner en marcha lo que sea directamente, a ver qué pasa. Aún así, esta guay que esto sea el segundo punto y no el primero!

- Y si a pesar de los dos primeros consejos, aún sigues queriendo estudiar otras cosas porque también se lo merecen, elige un sitio famoso dónde hacerlo. De acuerdo, estudia los procordados, pesado! pero estúdialos en algún sitio guay que la gente se pueda imaginar allí cuando describas tu investigación y pensar; flipas pipas haber estado allí. Las cataratas de iguazú o el ártico, por ejemplo, aunque si vas allí, mejor que estudies los osos polares que a todo el mundo le parecen monos.

Las cataratas de Iguazú: Un buen lugar para estudiar procordados, si es que los hay allí.

- No hagas réplicas de lo que la gente haya hecho, aunque lo hayan hecho con osos polares y tu lo quieras hacer con procordados. Porque eso es taaan del año pasadoo, estas completamente fuera de onda. Esto parece que tiene su lógica, porque si es algo que ya está hecho igual no te mereces el privilegio de publicar en una revista del top por copión. El problema es que una parte muy importante de la ciencia se basa en replicar lo que otros han hecho. Cualquier idea no queda probada por un sólo experimento, si no que tiene que pasar varios experimentos para comprobar que no ha sido por casualidad. Pero si estas réplicas no van a merecerse entrar en las revistas top, los científicos están siendo desincentivados para hacerlas si van a gastar tiempo y energías (en horas de trabajo y deshoras) que no van a repercutir en su carrera.

-Útil no significa publicable. El hombre no paraba de repetir en múltiples casos y respuestas a preguntas que pensaba que ciertos trabajos eran imprescindibles, para la ciencia y para la gestión y conservación. Pero que no iban a ser publicados en las revistas top. Que alguien tenía que hacer esos estudios, porque eran necesarios. Pero ese alguien iba a quedar relegado a "científico de segunda" porque no está publicando en las revistas que se consideran que marcan la calidad. Aunque la sociedad necesite ese trabajo. 

- Y por supuesto tienes que hacer una buena investigación y escribirlo bien, de una manera clara y atractiva

Ojo, El siguiente es el párrafo más importante del post:

Estas revistas del Top proclaman una serie de criterios para publicar, entre los que está la innovación y los temas que son más interesantes para todo el mundo (como los de osos polares en las cataratas de iguazú, aunque sea para decir que no hay). Seguramente, no esta mal que el perfil de las revistas sea ese, porque estas revistas sirven y tienen el propósito de informar a los científicos de qué es lo más nuevo. El problema seguramente sea que la ciencia también necesita investigar aquello que no es tan nuevo o tan interesante para poco a poco abrir nuevos frentes. Y el problema es que el criterio actual de decidir quién es el buen científico y quién no, es su capacidad de publicar en esas revistas, el resto de lo que haga da un poco igual. Así que hay una gran presión sobre los científicos para publicar en estas revistas. Es decir, hay una gran presión para estudiar especies que la gente conozca, que tengan algún interés económico, en algún sitio famoso y a no corroborar los conocimientos mediante la réplica. En definitiva, un científico tiene una gran presión para cumplir en su investigación los criterios de estas revistas. Y tiene pocos incentivos para investigar otras cosas. O tiene una gran presión para maquillar lo que hace de algo interesante (como colar el cambio climático everywhere...) Y, por tanto, además de ser científicos e investigadores tienen que ser auténticos vendedores.

Mi conclusión es que no se si hay que cambiar los criterios de publicación o la forma de juzgar el trabajo científico, pero algo no mola.



He de decir que aún no me he embarcado nunca en la aventura de publicar, así que hablo a partir de pinceladas que oigo y percibo (y sobretodo a partir de la charla que he escuchado hoy). También decir que es una opinión y como tal, puede estar profundamente equivocada.

dissabte, 21 d’abril del 2012

"Messy biology"


Decir hoy en día que te gusta la biología puede ser comparable a decir que te gustan, qué se yo, los medios de transporte. Nadie se extrañaría de oír que a alguien le gustan las motos, los coches o las bicicletas, pero sí lo harían de alguien que afirmara que le gustan los medios de transporte en general.  No acaba aquí; no es lo mismo ser un aficionado a las Harley Davidson que que te gusten las Honda. Además, esta afición puede deberse a la estética del diseño de estos medios, a su mecánica, a su sentido práctico o a cualquier otra característica que, por lo que sea, te resulte atractiva de ellos. En definitiva, el que afirme que, de manera general, le gustan los medios de transporte en todos sus aspectos, tendrá difícil conseguir dedicarse a su hobby. O bien dispone de días más largos que el resto de la humanidad para poder aprender, poco a poco, de todos los aspectos que se pueden abarcar, o bien tendrá que especializarse aunque esto vaya en contra de su voluntad. Pero, esperad, ¿tiene por ello menos sentido que a alguien le gusten los medios de transporte? ¿Tiene menos sentido que a alguien le guste la biología en general que no específicamente la zoología o la botánica?

Yo soy una de esas personas que, de entre todas las carreras, eligió biología porque, en general, le gustaba. Quizá cuando entré tenía idea de tirar más hacia la bioquímica, pero también me recuerdo deseando que llegara segundo para dar asignaturas como botánica, zoología o evolución. Conforme los cursos avanzan, los créditos de optatividad aumentan; ya no es posible aprender de todo sino que, te guste o no, has de elegir. Además, los distintos departamentos comienzan a demandar alumnos colaboradores, por lo que si quieres aprender desde el punto de vista práctico has de elegir también un departamento. Poco a poco tu camino se va delimitando de manera forzosa y, cuando quieres darte cuenta, ya estás especializándote en una rama en concreto. Con suerte, te habrás autoconvencido de que esa rama es la que más te gusta de entre todas. Pero, ¿lo es realmente o han sido una serie de circunstancias las que te han conducido a esta rama de igual modo que podrían haberte conducido a otra? ¿Hasta qué punto has decidido, por gusto, dedicarte a esta especialidad?

Ayer, jueves día 19 de abril, Juli Peretó (divulgador y profesor de la Universitat de València) dio una conferencia en la que nos recordó, a todos los asistentes, que la biología no está constituida por departamentos. La realidad no se divide en ciencias ni en especialidades sino que éstas, al igual que el lenguaje, son una simple convención humana. La especialización nos permite conocer, de manera profunda, una pequeñísima parte de la realidad debido a nuestra limitada capacidad de comprensión. Sin embargo, hemos de ser conscientes de que es necesario unir estos conocimientos y considerarlos conjuntamente si queremos tener una aproximación más real. Así pues, me gustaría dar un mensaje de ánimo a aquellos que, como yo, les agrade la biología. No olvidéis que, aunque estéis más lejos del sistema de enseñanza universitario, estáis más cerca de la realidad ;)

dilluns, 6 de febrer del 2012

El meu cant a la ciència

Parafrasejant a Estellés, pense que ha arribat l’hora del meu cant a la ciència. Crec que és totalment necessari, sent que he d’expressar la meua opinió públicament i sumar-la a la de totes aquelles persones, molt nombroses, que també han volgut aportar la seua i que tant han contribuït a que puga formar-me unes idees pròpies.

Estic anant amb molta cura; no vull que cap paraula contribuïsca a ferir encara més a la pobra i ja suficientment maltractada ciència. Quan dic que ja està suficientment maltractada no m’estic referint als retalls en investigació, a la desaparició del Ministeri de Ciència, al primer ERE d’Europa a un centre d’investigació com és el CIPF o al tancament del Museu Valencià d’Història Natural. Vaig més enllà i parle d’un maltracte social, profund, passional. No puc evitar sentir-me acollonida al llegir opinions recolçant aquestes mesures esmentades que deixen a la ciència sense quasi llibertat, tractant-la com a un element dolent, com allò que ens fa ficar-nos malalts en comptes de guarir-nos, que és responsable de la fam arreu del món i, en definitiva, la causa del mal i no la solució. I en açò, segons la meua opinió, els científics som molt responsables.

En primer lloc, pense que la ciència no pot considerar-se bona ni dolenta, sinó que són les aplicacions que es fan dels seus coneixements les que poden ser jutjades. Es pot donar el cas (i, de fet, s’ha donat al llarg de la història) en què aquestes aplicacions han tingut repercussions negatives, però s’ha de negar per açò el coneixement? L’ésser humà és curiós, es planteja preguntes i necessita trobar respostes sobre el món en què viu. El mètode científic no va ser més que una forma de normalitzar aquesta adquisició de respostes, plantejant hipòtesis que MAI poden ser corroborades sinó que només poden ser rebutjades. Quan una hipòtesi no és rebutjada no vol dir que siga certa; podem tractar-la com a tal de manera convencional i temporal, sempre amb la possibilitat de trobar una evidència que la rebutge i tire per terra les teories amb les quals ens basàvem per explicar el món.

Per aquest mateix motiu, vull criticar una mica el radicalisme que porte temps llegint en blogs científics, ja que em sembla que és totalment contrari a la filosofia que qualsevol ciència hauria de seguir. En una classe de quart de biologia vaig sentir que “els científics reben les noves idees d’igual forma que el sistema inmune rep partícules alienes al cos, rebutjant-les”, en el sentit que qualsevol idea nova es rep amb desconfiança i ha de ser revisada per a poder ser assolida com a un coneixement nou. Personalment no m’agrada aquesta actitud; crec que les idees haurien de ser rebudes simplement amb escepticisme, que l’avanç de la ciència s’assoleix quan res es considera com a cert i apareixen noves preguntes a les quals es donen noves respostes que, siguen certes o no, tenen l’objectiu comú d’intentar entendre el món.